Como seres humanos usamos el habla para comunicarnos y generar (¡o destruir!) relaciones, para expresar nuestros deseos y frustraciones, para entender y entendernos, para coordinar acciones con otra persona. Sin embargo, en muy pocas oportunidades nos enseñan a mantener una conversación efectiva, a generar una situación en donde podamos expresarnos con claridad, podamos escuchar a nuestro interlocutor y entenderlo, podamos generar pedidos efectivos, negociar y, en última instancia, sacar el mejor provecho de la conversación.
En esta guía vamos a repasar una serie de pasos a tener en cuenta para cuando tengamos que encarar una conversación importante con alguien: con nuestro jefe, con un compañero de trabajo, con un amigo, con nuestra pareja.
¿Alguna vez empezaste un proyecto con mucho entusiasmo - quizás hasta el punto de no poder dormir? Ya sea un nuevo negocio, un libro, una obra de arte, una mejora para el hogar, una dieta... el proyecto te había atrapado. Al principio, te encontrabas pensando sobre el proyecto en la ducha, escribiendo ideas por la tarde, preguntándote "¿qué pasaría si...?".
La edición de enero-febrero 2010 de la revista Harvard Business Review publicó un
Todos sabemos lo que es sentirse desmotivado. No sentamos y miramos la lista de "tareas pendientes", y nada nos inspira. Es tan solo una lista de tareas que desearíamos no tener que hacer. El simple hecho de empezar pareciera requerir una cantidad imposible de esfuerzo.
Seguramente el año que viene estaremos trabajando con objetivos en el equipo donde participo. Por ello estuve revisando algunas cosas, y esta me parreció buena para compartir.
Las "mejores prácticas" que usa Recursos Humanos seguirán siendo desafiadas a medida que la adopción de Scrum vaya madurando en la organización. De hecho, si ustedes ya están teniendo estos problemas ahora mismo, puede ser un signo de madurez en su adopción de Scrum. Uno de estos desafíos aparece en la forma de la siguiente pregunta: "¿Debería existir la recompensa individual en un equipo de Scrum?".
Necesito hacer una confesión aquí, al comenzar. Hace un poco más de 20 años hice algo que hoy me arrepiento, algo de lo que no estoy particularmente orgulloso, algo que, de muchas formas, desearía que nadie sepa nunca, pero que acá me siento obligado a revelar. A fines de los '80, en un momento de indiscresión juvenil, fui a la Escuela de Leyes.
Entre todos armamos Dos Ideas. ¡Gracias por tu colaboración!