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Escrito por Leonardo De Seta
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Lunes 15 de Diciembre de 2008 10:46 |
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¿Te gustaría volverte más productivo haciendo menos? ¿Te gustaría ser capaz de resolver problemas complejos de forma repentina? ¿Te gustaría aprender cómo aplicar un esfuerzo consistente para completar las tareas más dificiles? ¡Genial! Ponete a armar un rompecabezas.
Hace poco me compré un rompecabezas de 1000 piezas. Nunca había completado un rompecabezas antes, pero me gustan todas las formas de estimulación mental. Sorprendentemente, la experiencia resultó ser muy instructiva. A medida que las piezas se iban uniendo, el proceso de juntar 1000 piezas también me reveló lecciones importantes sobre productividad, el poder de la perspectiva y el esfuerzo consistente.
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Escrito por Leonardo De Seta
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Domingo 30 de Noviembre de 2008 17:54 |
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Cuando te establecés objetivos para vos mismo, ¿te imaginás lograr los resultados en un año, cinco años, diez años? ¿Luchás día a día con actividades que no disfrutás mucho - o quizás te disgustan completamente - porque querés alcanzar un objetivo en algún momento futuro?
En este caso, quizás sea bueno repensar estos objetivos, y la forma de alcanzarlos.
Es necesario comprender que sólo podemos actuar en el presente, y también sólo podemos disfrutar de los resultados en el presente. No podemos lograr ni experimentar nada en el pasado ni en el futuro, porque nunca estamos allí.
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Escrito por Leonardo De Seta
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Miércoles 26 de Noviembre de 2008 15:37 |
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Estamos flotando en el espacio, solos, sin ningún planeta ni estrella cercana. Contemplamos las estrellas, distantes puntos luminosos a millones de años luz de nuestra ubicación. De pronto, miramos a nuestra derecha y ahí, junto a nosotros, flota estática una solitaria pelotita de golf.
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Escrito por Leonardo De Seta
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Lunes 27 de Octubre de 2008 10:58 |
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El único motivo por el que realmente hacemos las cosas es la motivación. Puede ser nuestro trabajo, nuestro hobbie, nuestras relaciones o incluso tareas comunes, pero de una manera u otra la motivación nos lleva a hacer las cosas.
En este artículo vamos a descubrir de dónde proviene esta motivación, y cómo podemos desarrollarla internamente.
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Escrito por Diego Gomez
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Miércoles 30 de Julio de 2008 09:14 |
Tendemos a pensar en la autoestima como una actitud, que nos permite "gustarnos" y sentirnos bien con nosotros mismos. Pero -si fuese así- nos alcanzaría con mirarnos al espejo, sonreír y pensar: "Qué genial soy!"
Si bien muchos libros y gurúes recomiendan hacer esto, sabemos que las afirmaciones positivas -por sí solas- no elevan nuestra autoestima.
Tampoco podemos construir nuestra autoestima sobre las opiniones de los demás: tal vez tengamos un "pico" de confianza cuando alguien nos elogia o nos felicita, pero pronto esa sensación agradable se desvanece... y esperamos una nueva palmada en la espalda, que nos levante el ánimo. Cuando ésta no llega, nos deprimimos si las cosas salen mal y nos enojamos si nuestro ego se ve amenazado.
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Escrito por Leonardo De Seta
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Viernes 18 de Julio de 2008 14:55 |
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La mayoría de nosotros mantiene una conversación mental constante. Nos hablamos a nosotros mismos durante todo el día y, desafortunadamente, muchas veces estas "conversaciones internas" son negativas. A menudo están marcadas por culpa sobre el pasado, o preocupación por el futuro. Esta negatividad puede destruir cualquier indicio de esperanzas que pudieramos tener sobre alcanzar nuestros sueños.
Nuestras acciones están basadas en nuestros pensamientos. Si cambiamos la forma en la que pensamos, podemos comenzar a cambiar las acciones que tomamos. El ser humano siempre busca el crecimiento personal; tanto sea financiera, emocional, física o espiritualmente. Practicar conversaciones internas positivas nos puede ayudar a comenzar con acciones que nos lleven a grandes resultados.
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Escrito por Diego Gomez
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Viernes 20 de Junio de 2008 09:52 |
Desilusionarse no es más que una cuestión de perspectiva... aunque me tomó mucho tiempo comprender esto! Yo creía que si alguien hacía algo que no me gustaba, o si no era feliz con alguna situación en la que me encontraba, entonces tenía el derecho de sentirme defraudado y desilusionado. Por supuesto, la desilusión siempre me llevaba a sentirme enojado, deprimido, o frustado. Después de todo, la situación no había evolucionado como lo esperaba, o la persona no se había comportado como yo deseaba. Por consiguiente, no me sentía nada bien.
¡Nunca hubiera pensado que podía ser "mi percepción del asunto" lo que estaba causando mi desilusión... Y mucho menos que pudiera controlarla!
Lentamente, comencé a comprender que esas cosas que podían perturbarme, no molestaban a nadie más! Y también, que cosas que eran un gran problema para otros, no me afectaban para nada. ¿Qué estaba sucediendo?
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Pues los integrantes de 2i deben esta...
jaaaaajajajaja estuviste bárbaro Jos...
jejeje esto me hace acordar cuando er...
Esteeeeemmmm..... como que no estén ...
Para variar, excelente nota. Clara, c...
aca hay 12 clases muy interesantes y ...